
Fotografía: Cristobal Edwards
“En la universidad y donde trabajo te huevean por el «Renca la lleva». Incluso en el Club de la Comedia te huevean como flaite”, se queja José Luis Ogaz (28), presidente de la Junta de Vecinos Villa José Miguel Carrera, que congrega alrededor de mil personas. El estudiante de kinesiología cuenta que los habitantes de la comuna, hasta los más acérrimos partidarios de la alcaldesa Vicky Barahona Kunstmann (UDI), están en contra del cartel. “Encuentran que es una botadera de plata, que no ha servido de nada”. El odio es tal, que vecinos de su villa planearon incendiarlo para deshacerse del problema, pero desistieron tras comprobar que guardias lo vigilan día y noche.
El cartel, que trata de parecerse al mundialmente famoso de Hollywood, está a tres cuartos de la cima del cerro, que con sus 905 metros sobre el nivel del mar –25 metros más que los del San Cristóbal–, es el más prominente de la capital.
La idea
Aunque hay varias teorías, la explicación más convincente del origen del cartel consta en un informe de la Contraloría General de la República. Según el documento, redactado por el organismo en abril de 2011, la municipalidad explicó que la idea del anuncio surgió de una mesa de trabajo conjunta con la Universidad Central, en el contexto del Programa Ciudades del Bicentenario. El resultado debía ser el llamado “Plan Maestro Parque Urbano Cerros de Renca”, un proyecto que transformara la zona en un parque metropolitano. El cartel marca el inicio de dichas obras.
A la alcaldesa y al concejo municipal les pareció una buena idea, así que la iniciativa fue rápidamente aprobada el 1º de septiembre de 2010. Como da cuenta el acta de la sesión, “(la alcaldesa) informa que, con motivo del bicentenario, consiste en poner en el cerro Renca unas letras grandes con la frase RENCA LA LLEVA, lo que se verá muy bonito y dará identidad a la comuna”.
De los seis concejales de Renca, Teresa Cordero (PPD) fue la única que rechazó el proyecto, porque le pareció que la plata podía ser mejor aprovechada en otras obras: “La alcaldesa lo plantea como una iniciativa para que los renquinos recordaran el bicentenario. En ese concejo yo dije que sería mucho más importante recordar el bicentenario mejorando la infraestructura del consultorio o si en las avenidas principales de la comuna hubiera semáforos”.
Si la situación ya era peculiar, se vuelve aún más llamativa al saber que el cartel cuenta con un precedente. El informe de la contraloría ya mencionado cita una carta de Vicky Barahona Kunstmann, con el número 9.801 y con fecha 27 de diciembre de 2004, en la que ella explica a José Ceballos Escobar que rechaza su plan de instalar la palabra “Renca” en el cerro, por falta de recursos. “Se determinó que solo en medidas de seguridad y vigilancia, sin considerar iluminación, se superaban los doce millones de pesos de costos”. Sin embargo, el cartel actual, erigido en el primer fin de semana de noviembre del 2010 y construido por Jorge Vega Higueras –el único participante en la licitación que fue efectiva entre los días 9 y 17 de agosto–, costó $58.311.071. La alcaldesa no respondió ninguno de varios intentos de KmCero para tratar el tema.
El señor Ceballos confirmó a la contraloría haber presentado el proyecto en 2004. Detalló que consistía en la palabra “Renca” en letras metálicas de cuatro por ocho metros, del mismo material que el cartel actual, pero sin iluminación. El costo que estimó fue seis millones de pesos, una décima parte de lo que efectivamente costó el actual cartel.
El concejal Víctor González (PS) votó a favor del cartel y explica su decisión: “Nosotros aprobamos el concepto global porque no es solamente poner un letrero de un costo millonario que dice Renca la lleva, que se ve de buena parte de la zona norponiente de Santiago”. Y agrega: “Ojo, que era una inversión que venía preaprobada por el Estado para llevar a cabo un hito. Por ejemplo, esa plata no podía usarse en arreglar veredas, ni en arreglar las calles ni en ningún otro propósito que no fuera un hito”. Pero la concejala Cordero es clara: “Si fueran fondos del gobierno no habrían pasado por el concejo”.

¿En qué la lleva Renca?
“Según la alcaldesa, la lleva en salud, en educación, en ser una comuna limpia. Según la perspectiva de nosotros, los renquinos que trabajamos en Renca, vemos que cada vez hay mayor deserción escolar. Si te das una vuelta por Renca, vas a ver que los niños están metidos en la droga. Yo me pongo a sacar los Simce y no me da el puntaje alto de la zona poniente [del destacado Colegio San Joaquín], que seamos nosotros los más altos. Yo creo que hay una mentira garrafal. Nos engrupen con que Renca tiene una de las tasas más bajas de obesidad. ¡Pero claro, si los cabros están pasteados!”, cuenta la concejala Cordero. Y agrega: “Ayer escuchaba la cuenta pública de Carabineros y la verdad es que me dolió mucho el alma. Casi el 95% de los delitos que ocurren en la comuna son ejecutados por los mismos renquinos. O sea, el renquino le roba al renquino. Eso es no querernos. Porque yo espero que aunque el mino de la esquina sea un traficante, si a mí me van a asaltar, que me defienda, porque es mi vecino. Estamos mal, porque si mi vecino roba y se va a robar a Providencia, me da lo mismo. Pero si estamos hablando del 95% de los robos realizados por los mismos renquinos, se perdieron todos los parámetros de cariño, de afecto, de identidad, todos. No hay ninguna comunidad. La gente no quiere [a] la comuna”.
José Luis Ogaz comparte el dolor de la concejala: “Mi hermano fue puntaje nacional en la PSU con una prima, ambos aquí en Renca. Mis papás fueron a pedirle a la alcaldesa si había una posibilidad, como en otras municipalidades, de becas. Que por último ayudaran con el arancel, con la micro o alguna hueá. Y ella argumentó que esta municipalidad no tiene eso, no hay plata. Y en marzo trajo al Puma Rodríguez. Gastó entre 70 y 80 millones porque se lo trajo directo de Miami a Renca, sin escalas. Ponle que haya pagado en ese tiempo 50 millones. Pucha, con esa plata al año tú le pagas la carrera completa y hasta para que salgan a carretear 25 cabros”.
El concejal González es más optimista y piensa que Renca la lleva en ganas: “Es una familia pobre que quiere salir adelante. Yo siempre he planteado las comunas como casas. Nosotros somos una familia que tiene bajos ingresos que se ocupan bien. Es una casa pobre, pero con ganas de salir adelante”. ¿Y el cartel? “Es como la casa pobre con el plasma de 40”.













